Hoy anduve por tu puente;
cruzándolo de tu mano
o con tus manos.
caminando en ti y contigo.
Me dejé llevar, flaqueé contra el enemigo complicado,
en forma de peros.
Pero el amor es sabio (y su fuerza atrae),
el mar cura, y la sal limpia.
Y encontré arena y te busqué en el puente.
Yo cosía las tablas con palabras, (palabras como pétalos)
y con mi boca;
mientras con una mano cacé un lazo, para ti, para atarte a mí.
Para mí.
Para nosotros y las cosas simples.
Miles de ellas.
Se deshizo el lazo
para cubrirnos de capa
y de delicias (al roce de tu suave piel y tu dulce lengua)
pero te perdí.
Sigo en el puente, sentada donde me dejaste
y como me enseñaste, esperando y esperando
Sin perder la sonrisa.
Suspendida en el aire de tu puente azul
me alimento de pétalos;
de unos pocos,
y con otros muchos
relleno este espacio en blanco,
que no es más que el reverso
del papel de tu regalo.
Y cazo estrellas, para convertirlas en tus ojos
y así tenerte en ilusión, al menos.
Para conservar la sonrisa mientras te espero.
Para conservarte en escudo contra todos los peros
que son como gaviotas hambrientas de deseo.
Te conté que el deseo es malo?
Vive de camino al infierno.
Quizás aquí mismo,
en este punto del puente es donde vive,
quizás al infierno es donde lleva tu puente.
En mi infierno es donde termina.
Parece ahora un puente de papel,
que se deshace al tacto con las gotas.
Gotas que son lágrimas
o quizás también sean pétalos.
Pero se deshace como sea
y resulta haber mucho aire, aire frío,
entre tu puente y el mar.
Y resulta haber muchos peros, entre tú y yo.
Y resulta que también son pétalos, como arma de doble filo.
Me caigo de tu puente azul, otra vez.
Y caigo por mucho tiempo;
a través de un sueño que quizás era nuestro,
o quizás sólo mío.
Veo el lazo, que ya no es una capa.
Cae junto a mí, siento que no podré cogerlo,
de pronto está lejos.
El mar es piadoso hoy, en este gris día
que por un momento se me antojó azul.
La caída no rompe huesos, ni ilusiones.
Y el nadar me lleva de nuevo a la playa.
Otra vez limpia yo.
Allá a lo lejos distingo a un hombre.
Es el hombre complicado, el deseado,
el conocido.
El hombre que fue otoño y cálido.
Camino hacia él.
Pero no con él, ni en su sueño.
Me ha gustado mucho... La intensidad y la emoción de tus palabras no se pierde en ningún momento de la lectura. Intenso. Brillante. Revelador, Fascinante...
ResponderEliminarTe Felicito... ¿no sabía que escribieses poesía?
Muy Buena
De nuevo gracias por compartir
Saludos
No suelo escribir poesía, es más, no oso llamarla así, más bien lo denomino pensamientos. Gracias David por leer.
ResponderEliminarmuy bueno Yven...quizás es verdad que no es poesia, no sé...pero esta lleno de frases preciosas. Te has dejado llevar sin prisas, dejando que avanzara por si sola. Recuerdo que un dia hablando de tus escritos me dijistes sobre los tuyos, que era para no aburrir ¿ recuerdas ?. Nunca escribas pensando en los demás, olvidate por completo del lector o no encontraras tu voz. Esa voz que se vislumbra en este escrito. Buenas navidades
ResponderEliminarQue rebonito, niña!
ResponderEliminarUn saludo y un beso